Dos

Nací siendo su juguete,
jinete de caballo rocín.
El culpable e inocente,
incluso un «micromachine»

Eran mi «Thelma y Louise»,
el pomo de mi puerta,
mi Babieca y mi Cid,
la ida y la vuelta.

Mis dos torres colosales,
el espejo donde me persigo,
mis puntos cardinales,
el sonido y el ruido.

Están dentro de mi yo,
navegando por mis venas.
No timonean este galeón,
mas son el viento que no cesa.

La vida lo multiplicó por dos,
restando mi soledad,
dividiendo la habitación,
sumando un mundo sideral.

El muro de las lamentaciones,
mi ciento doce,
mis legales polizones,
hasta mi taxista de noche.

No son ni Esteso ni Pajares,
tampoco fulano ni mengano.
Un regalo de sus altezas reales.
nada como un hermano.

Que parezca un accidente

Poesía & Música registrada y realizada por Mario Lozano

Se citan entre multitudes

como perfectos desconocidos.

Parlamentan en la cámara de los comunes

donde ponen rumbo a sus destinos.

Eran pájaros de la noche

rapaces de la caricia,

carroñeros de amor en sobre

practicado con ficticia desidia.

Miradas encriptadas

“notitas” con mensaje por detrás.

Reuniones que anhelan ser antesala

de mentiras toreando una verdad.

Se veían, pero no se miraban,

oteándose desde sus ventanas,

atisbándose como quien ama

y espera la llamada.

Misivas en sesión golfa,

Morfema ganaba la partida

arrojando a Fonema por la poza

cual acto de valentía.

Quería alcanzar su mano

Mas la gente estaba en el medio…

Empujones y reuniones de estado

¿Qué sería el amor sin misterio?

La escalera

Poesía & Música registrada y realizada por Mario Lozano

Sentado en la escalera

nacieron gardenias en el suelo…

poemas convertidos en novela

y el amor un constante eco.

Arrellanado en el escalón,

los médicos recetan canciones.

Nietzsche toma la comunión

y Aquiles no tiene dolores.

Posado en la escalerilla

don Joaquín rechaza una copa,

el Titánic llega a la bahía,

hasta mi ex muere por mi boca.

Recostado en la escalinata

Gaudí esquiva al tranvía,

en agosto cae semana santa

y Cleopatra es una desconocida.

Porqué correr es parar dos veces

incluso llegar para volver

mientras lentamente envejeces.

Porqué ahora ya es el ayer

sentencian los jueces

y los cotillas por doquier.

Me quedo atado a la escalera

impávido al final de mes

quieto en esta carrera.

Malas compañías

Ella era su plan B

el “rookie” de la cantera,

el billete a la luna.

Era el “tócala otra vez Sam”,

el refugiado que se muda.

Era la almohada y colchón,

amante y pareja,

entrada y salida.

Era el mensaje borrado

y el ramo en la oficina.

Acudían a misa de noche,

pecadores a los ojos de dios

y sin abogado de oficio.

¿La jueza? Su señoría ilusión

embelesada desde su sitio.

No salían del sanedrín

hasta que uno perdió,

se dejó la carne en el fuego.

Ganó quien menos amó,

quien puso reglas al juego.

Convivían entre paréntesis

entre verdades medio mentira,

entre el Nirvana y la enuresis

y alguna noche suicida.

Se besaron en otros planetas,

se amaron mar adentro

aunque nadie hizo su maleta…

en la mesa faltaba un cubierto.

Se besaron en montañas y ciudades,

se pensaban en brazos de otro

aunque azarosos fuesen los lugares

cada “affaire” se quedaba corto.

Disculpa si…

Poesía & Música registrada y realizada por Mario Lozano

Disculpe mi indiscreción

pero me robaste todos los colores.

Te paseas desnuda sin pudor

abriendo los cajones,

desordenando mi habitación.

No quiero ser pesado

pero desahuciaste la palabra soledad

colándote en la fiesta de mi vida,

tirando el cartel de “no molestar”

restaurando esta casa en ruinas.

Permítame que insista

pero “something” me suena triste

pues cada adiós me sabe a final,

como una patera en la playa,

como abecedario sin vocal.

Perdona si soy poco ordinario

cuando blasfemo al verte llorar,

o si me enojo al verte sufrir…

mas el planeta tiene al sol

y yo solo te tengo a ti.

No es por nada

pero vives en la calle de mi todo.

Me tienes aferrado al balcón,

inmune a cualquier terremoto…

¿Tu ausencia? Mi peor temor.

Sin ánimo de ofender,

pero mis ojos comen de tu cuerpo

y aunque tenga buenos modales,

me instalaría en Soto del real

si alguien secuestra tus libertades.

Despedidas

Se dijeron adiós bajito

para despistar al corazón,

abrazados al nicho

del amor que terminó.

No existía ningún consuelo

ni billetes por navidad,

ni “te quiero” escrito en pañuelos

ni carta ni postal.

Disidentes del reloj

detractores del equipaje

enemigos del revisor

quien les ofendía con ultraje.

Ni alzaron la mano

ni tampoco la voz

rota entre el llanto,

canción que cantaron

con esmero y vigor.

La estación fue el hospital

el billete la extremaunción.

La esperanza eran los recuerdos

pero el tren marchó a por tabaco,

dejando un final abierto.

Como ver cuando

sus ojos eran sus faros

y hoy se han apagado.

Como cantar cuando

su voz huía detrás de ella

y sus pies andaban calcinados.

El banco

Ese banco que sujeta deseo

sienta dudas

aguanta afecto

cobija fe

y reprime pensamientos.

Ese beso de ida

falto de instigación,

que pierde la vuelta

y gana un suspiro

que calma la tormenta.

Esas manos perennes

cogidas a dispares raíces,

testigos del juicio “amañado”

de este par de héroes

que testifican sin abogado.

Ese beodo lleno de nada

llorando como un cocodrilo

a los ojos del novio soltero

y de la campanilla sin alas

quien le señala con el dedo.

Esa avenida que les espía,

coches invisibles

paréntesis con aires de excusa

que protegen dos audaces

cómplices con pelos de punta.

Se marcharon sin querer

pero el banco quedó ahí,

tanto derecho como tenaz

esperando fehacientemente su turno

como el borracho en el bar.

El último baile

No fue de día

ni tampoco era verano

pero había tanta sed

que bebieron sus miedos

y les sentó bastante bien.

No fue una fiesta de pijama

ni tampoco un cabaret

pero me sacaron a bailar

yo que bailo con cabeza y oído

calmé mi sed perdiendo el compás.

No era ningún refugiado

tampoco era mi patria del todo,

no tuve problemas con el idioma

pues en el lenguaje universal

solo sufren los idiotas.

Él le dijo que no

y escapaba tan campante…

encontró una tableta de chocolate

provocando subidón de azúcar.

Supo que le faltaba un baile.

Contaron hasta tres

después hasta siete

luego una pausa y volaron

igual que la bala

que dispara un soldado.

Con la mano en el envés

y el labio medio partido

bailaban hasta el amanecer

abominando al frío.

Desabrochó sus pupilas

encontrando el puzle por hacer

piezas que ni encuentra ni imagina

y reclaman un fornido café.

Fénix

Sólo quería vivir

huyendo hacia adelante,

correr sobre clavos ardiendo

evaporarse en bares

gasolineras y otros desiertos.

Se le cayó una piedra pronunciada,

fue a parar al acelerador.

Zapatos de suela de cristal

que corrían sin guía ni mapa,

hasta que no pudieron más.

Pantalones justos y cortos,

barra libre de frío,

bolsillos con remaches y rotos…

camisas de diez varas y media

y chicles con sabor a poco.

Siempre tenía las manos ocupadas

tan vacías de cariño

como llenas de jarana,

que se movían y aplaudían

y sólo sanaban con pomada.

Malinterpretó las palabras de Kant:

“el mito entró en la caverna”,

Y su gente por la ciudad…

La luz le hacía daño

pero más le hacía su pasión por pecar.

Él rompió su silencio,

alguien repicó las campanas

La plaza se llenó de gente

el Madison Square Garden en año nuevo

esa fue su gran suerte.

Pronto se convertirá en un sol

brillando con luz propia,

viviendo con diapasón.

Miradas

Miradas que saludan

y se despiden a la vez.

Miradas que redimen

cuando nadie te quiere ver.

Miradas que matan

saciadas de rencor.

Miradas que callan

y asientan al vil perdedor.

Miradas cojas

que no llegan ni al talón.

Miradas novatas

huérfanas de emoción.

Miradas groseras

vacías de perdón.

Miradas que no miran

y ven mejor que dos.

Miradas de arte mayor

que cruzan fronteras.

Miradas de arte menor

que hacen “dedo” en la carretera.

Miradas irrechazables

que albergan dos estrellas.

Miradas que acongojan

y te hacen mella.

Miradas que cambian planes

y levantan de la mesa.

Miradas que predican

“¿Y si fuera ella?”

La chica de la habitación de al lado.

¿Dónde se ha metido?

Lo mismo tiene frío

como siente calor,

termostato volátil

que controla ese salón.

Lleno de estrellas de hollywood

y algún premio “Razzie”

que nunca pudo entregar

y ocupan la estantería

rozando el mueble bar.

Al lado escucha a alguien

anónima y sublime Goliat,

golpea con delicadeza la pared

¿Por si salta la pintura?

Ni las grietas la lograron romper.

Sigue destemplado

pero está menos oscuro,

la alcoba se quede pequeña

quiere colarse en la de al lado

pecado de osadía, aunque duela.

Humo negro por la chimenea,

ventana tapiada hasta nueva orden.

Padres que miran con recelo,

cornisas con factor riesgo…

vuela, pero no quiere tocar suelo.

Ahí siguen los dos

la chica de la habitación de al lado

y el chico con la oreja de Van Gogh

dibujándola sin ningún reparo.

Jugando a las tinieblas

hablando en código morse

citándose en las estrellas.

No olvides su acuse de recibo

pues tiene el alma sensible

después de todo lo vivido.

Ella cerró la puerta

¿Sin echar la llave?

¿Declaración de guerra?

Lucha de gigantes

Bienvenida a la lucha de gigantes

de altura,

de alma…

sagaz campanilla quién me acompaña

cincos días cada semana.

No hubo ninguna pregunta

todo fueron respuestas señoría.

Besos que saben a interrogación,

abrazos que ocultan secretos

y se envalentonan ante la ocasión.

Una sorpresa sorpresiva

con regalo inesperado

y tarjeta de felicitación

escrita aquella gélida noche,

vacía de miedos y llena de fervor.

Miradas que mueren en un riso

discursos estudiados faltos de saliva.

No protestaré haberte dicho

Que seas tú quien sople mi llama viva.

Deseo retarte al “ring” de la lucha,

espero no usar mi toalla blanca,

pues no hay nada como un buen golpe

para sentirnos más vivos

y sacar nuestro lado más Quijote.

No se si eres un unicornio

o el Pegaso que mate esta quimera.

No tiemblo por no estar a tu altura,

pues aprendí a caer bien

y levantarme con bravura.

Dado que no tolero amores de tienda,

querida señoría,

aceptaré sin reproches su enmienda.

“Valentia”

Mi tierra huele a campo

el naranja como abanderado,

tierras de oro color granate

con lagos que regalan

parlas blancas a los comensales.

Vivo en un pueblo muy antiguo

suelo de arenas movedizas

para todo aquel que pasa.

Un reino nada deslucido,

Mezcla de colores en cada fachada.

Las montañas llegan hasta el mar

lo elevan como castillos en el aire

y contemplan sigilosamente su belleza.

Le sobran rascacielos para saber

Que su gente es su mayor grandeza.

Mi tierra huele a mar

ojito derecho del mediterráneo,

encallada al ombligo del Levante

dónde llueve sin conocimiento

menos de poco, más a lo grande.

Lar de damas y caballeros

de reyes y beatos.

Custodios del fuego

que invocamos en cada dicha

y engalan nuestro cielo.

Suelo de valentía

tapizado con su blasón

amarillo con extremidades rojas

sujetas al color azul

abrazando la corona protectora.

No midas mi afecto en versos

Pues nadie olvida

A su mejor maestro.

Play

Ahí estabas tu

donde te dejé,

oculta en tu melena

con tus manos ocupadas

tan ebria como serena.

Tienes ese botón

que me enchufa a la vida,

ese chute de adrenalina,

esa levitación espontánea…

mi hora mejor invertida.

Cada “hostia” tuya en mi hombro

es un “input” en mi existencia,

conectado al mundo,

agarrado al presente…

coleccionando cada segundo.

Mi “play” y mi “on”.

El agua de mis plantas.

La toma de corriente.

El hielo de mi congelador.

Mi trébol de la suerte.

El núcleo de mi vigor.

El estímulo a mi respuesta.

La eternidad en forma de dama,

la portadora del cheque

que dilató mi mirada.

Tarde, pero llego

Tarde, pero llego

esa es la premisa,

con o sin permiso

desenfadado,

reloj en mano.

Pude llegar antes

pero no era el momento.

Deshojé todas mis escusas

y aunque ninguna era cierta

me la jugué a la ruleta rusa.

No se me hizo tarde

porqué detrás de “tarde”

siempre queda algo más

disfrazado de “nunca”

escondido en un ojalá.

Cierto, salí con retraso

pero llegué a tiempo.

Salté por cambiar de vagón

sin perder el equilibrio

Pues aprendí a volar mejor.

Ahora es la hora

prometo ser puntual,

sin ánimo de lucro,

por lo que pueda pasar.

Me robaron la cartera

pero pagué mis deudas

sin préstamos ni condenas.

Sin más dilación

toqué al timbre porqué

ya no dejo mensajes en el contestador.

Llegué a mi cita con el sastre

Patrones al cesto y traje a medida

Ahora si que no llego tarde.

Envite

Hoy topaste con mi armadura,

niquelada últimamente por cierto…

vasalla eterna

forjada ante amenazas como tu,

portadora de locura en vena.

Hoy lanzaste la botella

pero el mar la retornó

colmada de algas y salada,

llena de conchas afiladas

como tu lengua de bengala.

Entrada de roja indirecta

agresión de reglamento

aficiones reclamando la acción

ley de desventaja

que anula a este jugador.

Tropezaste con la mesa

y te rompiste las uñas.

No se si será gangrena

aunque no creo que te duela,

porqué contigo no hay manera.

Me perdí tu papel

en el cine de sábanas blancas.

Lo cambié por una de cine mudo

con final inventado

un tanto prematuro.

Un sueco en Buenos aires

bailando agarrado un tango

quien gira la esquina

y se encuentra en Gotham

sin su máscara conocida.

Hoy resbalaste con mi coraza

pero en este partido

no seré yo quien de ventaja.  

Bandera blanca

Mi bandera es la blanca

acaparadora de colores,

disidente de la oscuridad,

la de los buenos y peores.

Mi bandera es la del respeto

y tiene la lengua suelta,

pues faltan codos

y no hay queja que no resuelva.

Mi bandera se rompe

cuando la violencia la ondea,

cuando las palabras flojean

y a la libertad se ningunea.

Mi patria llora por rencor

por sentarse en silla rota

aunque compartan misma cama

y compitan por ser el más idiota.

Me aferro a mi estandarte

y si despegarme tantea el viento

no saltaré por la borda

por muy feo que esté el tiempo.

Por más viento que envista por proa

y si de cara tengo al sol,

fraguaré un plan bañado en concordia

pues para eso está la tripulación.

Sufre más quién enseña

que el propio emblema,

quién con bandera vende sus penas.

Los pájaros huyen del parque

lo confunden con el zoo,

sienten que nadie está de su parte.

No me pinten ningún color

pues mi bandera los tiene todos

y no cabe en un balcón.

Inseguro con vida.

Me tapo con la sombra

que nace cuando tu cuerpo

se apoltrona encima del mío

Bebo cada gota que brota

de tus ojos azules

cuando tus carcajadas las emanan.

Mi incertidumbre se despide

y gasta cada céntimo del finiquito

en vestidos con forma de planes.

Tus abrazos son mi anestesia

cuando la vida me atropella

osadamente sin conciencia.

Mi reverencia y mi sombrero

porqué saben tus cardenales

que vuelas y despegas desde el suelo.

Mi like más obvio

por comerte mi monotonía

y vaciar mi nevera marca: odio.

Tantos versos y cero confesiones.

Secretos clasificados con recato,

banal manía de escritores.

“Credo” en tus mensajes

pues siento la misma Fe

y prodigan mis males.

Soy tu muñeca rusa

siempre con un hueco para ti

sin miedo a la altura.

Porqué saltar contigo es vivir 2 veces,

correr contigo es dar la vuelta al mundo

y besarte es sumar días multiplicando meses.

A tiempo

Cuando estoy contigo

me siento solo,

como una madre sin su hijo,

un bikini en invierno,

un niño sin su polo

o Jesús en el infierno.

Cada día que te veo

me siento vacío

como la cabeza del que maltrata,

un cine por la mañana

o el alma de un amor que mata.

Esa mesa de billar

con polvo y mantel roto…

Ese palo con astillas

que se esfuerza por golpear

y sólo abre más la herida.

Hace un tiempo

que ya dejamos de sumar,

el problema no da resultado,

incluso menos, es más

aunque esté bien acompañado.

Discúlpeme por romper

los cántaros de miel,

por echarle sal

a tu algodón de azúcar…

a tiempo evité diabetes aguda.

Perdóname por la decapitación

y si casi llegó

la sangre al río.

Ahora solo comemos pipas

y vemos volar a las perdices

relamiendo una amistad impasible.

Tan liberto como libre

Baile de miradas

Cada vez que te veo

se secan los hielos de mi copa,

das un portazo ante San Pedro

y transformas el más cruel lunes

en un catorce de febrero.

Cuando yo te veo

estallan las cuerdas de mi guitarra,

tergiversas ideas y palabras

y no hay ninguna frase bonita

que quede guardada en el tintero.

Firmaba un fin del mundo

cogido como un dedo a tu mano,

Bailando, sin miedo a equivocarnos.

Despachando todos nuestros sueños

y un te quiero el subtítulo más cuerdo.

No me molesta alzar mi cabeza

para contestar a tus ojos

o hacer “puenting” con tus greñas.

Aunque te espíe hechizado desde abajo,

tus piernas son la mejor carretera.

Te veo y enquistas mis pies

me convierto en el lunar de tu cara,

en la sacarina de tu café.

Porqué secuestras mi sentido común

perdiendo el juicio y la razón,

viviendo de tu azar y al tuntún.

Perdóname si no te saco a bailar.

Prometo que cuando lo haga

Será tan elegante como de una boda el vals.

Quiero bailar contigo

pegado como un imán a la nevera.

Invéntate tu el plan

yo me encargo que valga la pena.

Brindo

No importa cual bar

cuando se juega

la vida entera,

busca enajenado el 21

en una partida al Blackjack.

Caí redondo en una silla

rodeado de trileros

con guantes y manos finas,

de boca burlona,

fumadores de pipa rebozada en harina.

Me guardé un as en la manga.

Pensé “jamás lo usaré”

mi pareja con su escalera…

sin saber si fue un farol

abrió juego señalándome el full. 

La bancarrota mi premio.

Mi vida el raudo aval.

No niego alguna trampa

pero me retiré como el que más

lleno de trancas y a barrancas.

Decidí romper la baraja.

Aprendí a ganar perdiendo

e hice lo que me dio la gana.

No perdí la partida

me gané a mi mismo

justo trofeo por mi salida.

Hoy brindo sin hielo,

ya no necesito ser bueno 

para llegar al cielo.

Porqué la vida se va de cabeza,

se lucha con corazón

y se disfruta de una pieza.

¡Viva el saber perder!

La malquerida

Quizá seamos bastardos de madre

querida vecina del piso de abajo.

Tu que dejas que te pisoteen,

de comprarte sin venderte…

y sigues ahí dando vida

pusilánime e inerte.

Quizá somos tus hijos ilegítimos

o bien tus moradores más rebeldes,

tan amnésicos de lactancia…

más de dar que de recibir

con tu segunda oportunidad

tatuada con retintín.

Hay muchas “importancias” antes de un después,

cuantiosas “verdades” a las que te rindes,

escasa de ungüentos para tus males…

pero la máxima es clara

enigmática cacique del cielo:

después de ti no hay nada.

Cual sátira fui el remitente,

se regocija entre capullos y gusanos,

pues eres mi presente pendiente.

Tú que me das de comer,

reina y rosa de los vientos,

Ofreces tu cama en cualquier momento.

Tú que cuando te enfadas

escupes sin dar explicaciones

haciendo honores de autoridad.

Porque sólo tú secas mi sed,

mas a prueba pongo tu generosidad

cuando te afeita el barbero sin avisar.

Porque tú inventaste el principio,

trolea y entierra

a quien quiera escribir tu final.

Para siempre

El gato negro me retó

yo que camino derecho siempre

ante un envite…

terminé sordo y magullado

con un pagaré

a sesenta años.

Tan flacos de memoria

como empachados de escepticismo.

Podridos de “mejor otro día”,

de despedidas de un casado

con su secundaria querida.

Viajaste a un lugar oculto

fuera de cobertura,

sin direcciones que me guíen allí.

Raptaste toda mi cordura

arrancando los puntos de mis “i”.

Ahora no encuentro el interruptor

¿Las ventanas?

Tapiadas.

¿Tus ojos?

cerrados sin voluntad.

Quien te añora hoy soy yo,

espero que la puerta un día abras.

Obsesionado mirando a la nada

dejo mis sueños a remojo…

¡Joder ya no estás!

Tengo tanta sed de ti

que me emborracho

tres de cada dos días,

escribo con B “vida”.

¿Cuál barco dragará

esta lúgubre sequía?

Juro ser tu mejor versión,

tu raíz cuadrada

tu recuerdo me hace fuerte.

Aquí me quedo yo

anémico, taciturno…

y sonámbulo por verte.

* Inspirada en Sara Parra

Licencia para vivir

Eres mi cantante favorita.

Tu voz mi canto de sirena.

Tus caderas la pesadilla que me despierta

mientras me tapo con tu melena.

Son mis manos

quienes llenas de arena

dibujan Hippies y soldados

y castillos sin almena.

Fue mi pasado

quién huérfano de esposa

liberó a mi futuro amordazado

con mordida cuantiosa.

Y el dolor huyó

como palomas en octubre

o el intelecto de la desfachatez…

Dejando un mundo sin fragor

dónde soy yo quien se cubre

y el presente ningunea al ayer.