Los grandes artistas no esperan la motivación

Franz Kafka está considerado como uno de los escritores más creativos e influyentes del siglo XX, pero en realidad pasó la mayor parte de su tiempo trabajando como abogado para el Instituto de Seguros de Accidentes Laborales. ¿Cómo pudo Kafka producir obras creativas tan fantásticas mientras mantenía su trabajo diario?

Cumpliendo un horario estricto.

Iba a su trabajo desde las 8:30 hasta las 14:30, almorzaba y luego echaba una larga siesta hasta las 19:30, hacía ejercicio y cenaba con su familia por la noche, y luego empezaba a escribir a las 23:00 durante unas horas cada noche antes de acostarse y volver a hacerlo.

Kafka no es único en su compromiso con un horario. Como señala Mason Currey en su popular libro Rituales diarios: Cómo trabajan los artistas, muchos de los grandes artistas del mundo siguen un horario constante.

  • Maya Angelou alquilaba una habitación de hotel local y se iba allí a escribir. Llegaba a las 6:30 de la mañana, escribía hasta las 2 de la tarde y luego se iba a casa a editar. Nunca dormía en el hotel.
  • El ganador del Premio Pulitzer, Michael Chabon, escribe cinco noches a la semana, desde las 10 de la noche hasta las 3 de la madrugada.
  • Haruki Murakami se levanta a las 4 de la mañana, escribe durante cinco horas y luego sale a correr.

El trabajo de los mejores creativos no depende de la motivación o la inspiración creativa, sino que sigue un patrón y una rutina constantes. Es el dominio de los hábitos diarios lo que conduce al éxito, no una chispa mítica de inspiración creativa.

He aquí por qué…

Rutinas diarias: El poder del horario

William James, el famoso psicólogo, destaca por decir que los hábitos y los horarios son importantes porque “liberan nuestra mente para avanzar hacia campos de acción realmente interesantes.”

Un artículo de The Guardian estaba de acuerdo al decir: “Si desperdicias recursos tratando de decidir cuándo o dónde trabajar, impedirás tu capacidad de hacer el trabajo.” Y hay muchos estudios de investigación sobre la fuerza de voluntad y la motivación que respaldan esta afirmación.

En otras palabras, si te tomas en serio la creación de algo convincente, tienes que dejar de esperar a que la motivación y la inspiración creativa te asalten y simplemente establecer un horario para hacer el trabajo de forma constante. Por supuesto, esto es fácil de decir, pero mucho más difícil de hacer en la práctica.

Esta es una forma de pensar en los horarios que puede ayudar.

Permiso para crear basura

El levantamiento de pesas ofrece una buena metáfora para programar el trabajo creativo.

No puedo predecir si estableceré o no un PR (récord personal) antes de ir al gimnasio. De hecho, habrá muchos días en los que tendré un entrenamiento por debajo de la media. Con el tiempo, me di cuenta de que esos días por debajo de la media eran sólo parte del proceso. La única manera de levantar pesos más grandes era ir continuamente todos los lunes, miércoles y viernes, independientemente de si cualquier entrenamiento individual era bueno o malo.

El trabajo creativo no es diferente al entrenamiento en el gimnasio. No puedes elegir selectivamente tus mejores momentos y trabajar sólo los días en que tienes grandes ideas. La única manera de sacar a la luz las grandes ideas que llevas dentro es hacer un volumen de trabajo, poner las repeticiones y aparecer una y otra vez.

Obviamente, hacer algo por debajo de la media nunca es el objetivo. Pero tienes que darte permiso para machacar los días ocasionales de trabajo por debajo de la media porque es el precio que tienes que pagar para llegar a un trabajo excelente.

Si eres como yo, odias crear algo que no sea excelente. Es fácil empezar a juzgar tu trabajo y convencerte de no compartir algo, no publicar algo y no enviar algo porque “todavía no es lo suficientemente bueno.”

Pero la alternativa es aún peor: si no tienes un calendario que te obligue a cumplir, es muy fácil no hacer el trabajo. La única manera de ser lo suficientemente constante como para hacer una obra maestra es darse permiso para crear basura en el camino.

El horario es el sistema

Durante una conversación sobre la escritura, mi amiga Sarah Peck me miró y dijo: “Mucha gente nunca llega a escribir porque siempre se está preguntando cuándo va a escribir después.”

Se podría decir lo mismo sobre el ejercicio físico, la creación de un negocio, la creación de arte y la creación de la mayoría de los hábitos. El horario es el sistema que hace realidad tus objetivos. Si no te fijas un horario, entonces tu única opción es confiar en la motivación.

  • Si tu entrenamiento no tiene una hora en la que suele ocurrir, entonces cada día te levantarás pensando: “Espero sentirme motivado para hacer ejercicio hoy.”
  • Si tu negocio no tiene un sistema de marketing, entonces te presentas en el trabajo cruzando los dedos para encontrar la forma de darlo a conocer (además de todo lo que tienes que hacer).
  • Si no tienes un bloque de tiempo para escribir cada semana, te encontrarás diciendo cosas como “Sólo necesito encontrar la fuerza de voluntad para hacerlo.”

Deja de esperar a que te llegue la motivación o la inspiración creativa y establece un horario para tus hábitos. Esta es la diferencia entre los profesionales y los aficionados. Los profesionales establecen un horario y lo cumplen. Los aficionados esperan a sentirse inspirados o motivados.

Si quieres más ideas prácticas para romper con los malos hábitos y crear buenos hábitos, consulta mi libro Hábitos atómicos , que te mostrará cómo pequeños cambios en los hábitos pueden conducir a resultados notables.

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