Ser coherente no es lo mismo que ser perfecto

Probablemente te des cuenta de que la constancia es importante para progresar, hacer un mejor trabajo, ponerse en forma y alcanzar cierto nivel de éxito en la mayoría de las áreas de la vida.

Escribo a menudo sobre el poder de la constancia: por qué la repetición es más importante que la perfección (aquí), cómo las pequeñas ganancias se suman a los grandes resultados (aquí), y por qué enamorarse del aburrimiento es esencial para la maestría (aquí).

Pero una vez que te das cuenta del poder de la coherencia, hay un peligro que viene con este conocimiento. Y ese peligro es caer en una mentalidad de todo o nada.

Como siempre, no lo tengo todo claro, pero hablemos de cómo ser coherente y de cómo podemos utilizar la ciencia y la investigación para evitar errores y trampas comunes.

La mentalidad del todo o nada

Una vez que te das cuenta de que la constancia es esencial para el éxito, puede ser fácil obsesionarse con llegar a ser impecablemente constante.

Por ejemplo…

  • Intentar perder peso Es fácil convencerse de que si no sigues tu dieta a la perfección, entonces has fracasado.
  • Quieres meditar todos los días Ten cuidado con centrarte tanto en no faltar ni un solo día que te estreses por cumplir tu horario de meditación.
  • Quieres convertirte en un escritor de éxito Puedes lavarte el cerebro rápidamente y pensar que los autores de éxito escriben todos los días sin falta. (Lo mismo ocurre con los artistas y los deportistas de todo tipo).

En otras palabras, es muy fácil confundir ser constante con ser perfecto. Y eso es un problema porque no hay margen de seguridad para los errores, las equivocaciones y las emergencias. (Ya sabes, el tipo de cosas que te convierten en un ser humano normal).

Darse un respiro es aún más importante si tenemos en cuenta la ciencia que hay detrás de la formación de hábitos y la mejora continua. Las investigaciones demuestran que, independientemente del hábito que estés tratando de crear, faltar un solo día no tiene un impacto medible en tu éxito a largo plazo. (Más sobre esto aquí.)

En otras palabras, se trata de la velocidad media, no de la velocidad máxima. Los fracasos diarios son como los semáforos en rojo durante un viaje por carretera. Cuando conduces un coche, te encontrarás con un semáforo en rojo de vez en cuando. Pero si mantienes una buena velocidad media, siempre llegarás a tu destino a pesar de las paradas y los retrasos en el camino.

La idea en la práctica

Mi amigo Josh Hillis es un entrenador de pérdida de grasa.

Cuando trabaja con sus clientes, Josh ni siquiera se molesta en hacer un seguimiento de sus calorías diarias. Sólo mira el total de calorías al final de cada semana y hace ajustes en función de ello.

Considera lo diferente que es esta estrategia del típico enfoque nutricional. A Josh no le importa lo que comas en cada una de las comidas. No le preocupa si te equivocas o te das un atracón una o dos veces. Se da cuenta de que las comidas individuales no importan si mantienes la “velocidad media” adecuada a lo largo de la semana.

Me parece que ésta es una forma de pensar en la constancia y el progreso en casi cualquier área. Nunca es mi intención cometer un error, pero si lo hago, me he dado permiso para ver mi progreso en una línea de tiempo más larga que un solo día o un evento individual.

Cómo ser coherente: Planea el fracaso

La constancia es esencial para el éxito en cualquier ámbito. No hay forma de eludir el hecho de que la maestría requiere un volumen de trabajo.

Pero si quieres mantener tu cordura, reducir el estrés y aumentar tus probabilidades de éxito a largo plazo, tienes que planificar el fracaso y centrarte en la constancia. Como mencioné en mi Seminario sobre la Fuerza de Voluntad, las investigaciones de la profesora de Stanford Kelly McGonigal han demostrado que la razón número uno por la que la fuerza de voluntad se desvanece y la gente no consigue ser constante con sus hábitos y objetivos es que no tienen un plan para el fracaso.

Planificar para fracasar no significa que esperes fracasar, sino que sabes qué harás y cómo volverás a ponerte en marcha cuando las cosas no funcionen. Si te centras en ser perfecto, entonces estás atrapado en una trampa de todo o nada.

Mientras tanto, si te das cuenta de que los fracasos individuales tienen poco impacto en tu éxito a largo plazo, entonces puedes recuperarte más fácilmente de los fracasos y los contratiempos. Ser constante no es lo mismo que ser perfecto.

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