El préstamo

La mano que cruza la espalda, mece mi silla y da de comer, dibuja mi sonrisa y sustenta mi corazón. Armadura de acero, acero inolvidable. Tan firme como robusta, infranqueable… siempre en defensa al peor de los sables. Más de Juana de arco que de una infanta cualquiera. Kasparov de la vida a quien tantasSigue leyendo “El préstamo”